EL PÚBLICO
El público lo componían en mayor
medida los ciudadanos de pleno derecho, vestidos de blanco, pero también podían
asistir los extranjeros siempre y cuando fueran invitados por uno o varios
ciudadanos de pleno derecho.
Igualmente podían presenciar el espectáculo
los esclavos que acompañaban a los ciudadanos ancianos.
Parece que, en ocasiones, se producía
alguna violencia a la hora de adquirir las localidades, debido a afluencia
masiva de espectadores. Incluso Pericles subsidió la compra de entradas a los
ciudadanos con menos recursos.
Tenían localidades reservadas, en
lugares preferentes: los sacerdotes, magistrados, hijos de muertos en batalla y
benefactores de la ciudad.
Está sin resolver, y es motivo de
controversia, si le estaba permitido a la mujer asistir al recinto o tenían que
presenciar el espectáculo desde las colinas cercanas.
Causa una cierta extrañeza, desde
nuestra perspectiva cultural, pensar que un público tan numeroso –hasta 14.000
espectadores- fuera receptivo y comprendiera las obras representadas. Hay que
tener en cuenta que los argumentos están
basados en la compleja e intrincada leyenda de los dioses y héroes del Olimpo
que no es fácil que fuera conocida, en toda su complejidad, por toda la
ciudadanía. Por otra parte está la profundidad de la filosofía y moral que
contienen; así mismo la composición literaria y sus imágenes que se nos antojan
destinadas a personas de una cultura desarrollada.
Más parece que esas profundas obras fueran
destinadas a unas élites y el resto de la masa social asistiría forzada por
unos condicionantes religiosos y ciudadanos, para no sentirse menos ciudadanos
que los otros. De hecho Aristófanes se queja del mal gusto del público capaz de
increpar a los poetas ancianos.
Quizá fuera atendido más como un
teatro de emociones, dejándose llevar por la acción de cada momento, que
disfrutando de las sutilezas literarias o de la identidad de cada personaje.
De todos modos no debe olvidarse que
se trataba de una fiesta ciudadana, con exaltación de los deberes ciudadanos,
una semana de fiesta total del orgullo ateniense en la que se paralizaban todos
los asuntos públicos y en la que había la posibilidad de participar todos los
ciudadanos.
ESTAS
SON MIS FUENTES PRINCIPALES:
https://docs.google.com/document/d/1Ik0PGzqNDvC7Fio2kE1EpNWNS-5mc-lOOWVa2tsm5vo/edit
http://www.nicolacomunale.com/teoria.escenica/his_teor_esc.html#1
HISTORIA
BASICA DEL ARTE ESCENICO
CESAR
OLIVA , CATEDRA, 2005